EL PROFE
Etiquetas: asqueroso, duro, profesor, sadomaso, viejo
Cuando era una adolescente estaba en un instituto muy estricto. Los profesores eran muy duros y no me dejaban ni sacar malas notas ni que hablara en clase. Tenía un profesor en especial que era el más estricto de todos, Don Facundo. Siempre estaba pendiente de cada movimiento que hacía y a veces me parecía un poco verde, porque me miraba por debajo de la falda del uniforme. Me ponía en primera fila y desde ahí me miraba los muslos y las piernas, y no me quitaba la vista del escote.
Cierto día estaba yo en clase haciendo mis deberes. Un compañero me estaba molestando, tirándome del sujetador, yo no paraba de decirle que me dejase en paz, pero él no paraba de darme la lata. Así que tuve que girarme y empujarle para que no siguiera molestando. El profesor Don Facundo en ese momento miró hacia donde yo estaba y me vio atacando ami compañero. Entonces dio un golpe en la mesa y dijo:
- Señorita Lucy, está usted lastimando a un compañero??
- No, no, él me estaba molestando a mí y he tenido que defenderme.
- Es usted una mentirosa, señorita Lucy, salga a la pizarra, le voy a hacer un examen oral.
Estaba temiendo ese momento porque no había estudiado el día antes y los exámenes orales me ponían muy nerviosa.
- Señorita Lucy, quiero que me haga la raíz cuadrada de 5678.
Fue terrible, no sabía por donde empezar las raíces cuadradas no eran mi fuerte, así que el examen oral me salió fatal. Don Facundo era un profesor de los antiguos, la verdad que ya estaba por jubilarse y se le veía viejo y chocho. Se empeñó en darme clases después de la hora habitual para enseñarme las raíces cuadradas. Así que cuando se fueron los demás compañeros y me quedé sola con el profe me dijo que saliera a la pizarra de nuevo. Cuando estaba en la pizarra Don Facundo tomó su varita de madera y comenzó a decirme que debía portarme mejor, que había sido mala, y me dio unos golpecitos en el culete. Yo me quedé callada, no sabía que decir porque realmente iba a hacerlo fatal. Mientras estaba frente a la pizarra Don Facundo no paraba de levantarme con la varita de madera la falda. Yo me echaba hacia un lado, pero él insistía. De repente me dijo que me había equivocado y me dio con la varita un golpecito más fuerte en las nalgas. La raíz cuadrada la hice fatal, así que Don Facundo dijo que debía darme un castigo. Se sentó en la silla y me pidió que me acostara en sus rodillas. Yo decidí portarme bien porque así me podría aprobar el examen oral. Me levantó la faldita y bajó las bragas. Entonces comenzó a darme de cachetes en las nalgas hasta que me puso el culo todo enrojecido. Mientras tanto no paraba de decirme que había sido una niña muy mala y me estaba dando mi merecido.
- Ahí tienes niña mala, para que sepas comportarte, este es el castigo que necesitas.
Debo reconocer que me estaba excitando un poco aquellos cachetes que me daba Don Facundo. Me estaba mojando incluso y apreté las piernas, pero Don Facundo metió sus deditos por entre mis piernas y acarició mi bulba. Yo me quedé quietecita y él comenzó a meter uno de sus dedos en mi vagina. Luego metió dos, y yo le dejaba porque me estaba gustando. De pronto abrió más las piernas y empezó a darme con el dedo en el culo. Poco a poco me lo metía más adentro y yo no sabía que hacer.
- Ahora tienes que hacer el examen oral.
Temí que de nuevo iba a ponerme una raíz cuadrada pero en lugar de eso dijo que me pusiera de rodillas. Sacó su verga y me resultó terrible, era la polla de un viejo verde y no me apetecía para nada chupársela, pero claro, necesitaba que me aprobase el examen y no quería repetir curso. Así que me armé de valor y comencé a comerle la polla a Don Facundo. El viejo asqueroso se puso a jadear y a gemir como un poseso, era terrible verlo así. Me acariciaba la cabeza como si fuera un perrito y no paraba de decirme borderías.
- Muy bien guarrita, así se hace, más profundo, más profundo, recuerda que soy tu profe y debes obedecerme si quieres aprobar el examen.
Así que continué tragándome su miembro aunque a veces me daban ganas de vomitar. Luego me levantó y me dijo que me pusiera acostada bocabajo en la mesa de profesor. Así lo hice y el muy torpe me quería meter la polla en el culo, estaba muy viejo y no acertaba, no hacía más que darme puntadas y no me la metía, pobre anciano…. Casi me da un poco de pena. Pero el muy petardo se guardaba un as bajo la manga, fue al cajón de la mesa y sacó un consolador bestial que me asustó. Lo cogió, yo no quería moverme y me penetró de una vez.
Creías que te iba a dejar sin darte por el culo?? Que ingenua eres Lucy…
El asqueroso me metía con todas sus fuerzas el consolador mientras se masturbaba. Yo estaba conteniendo el grito porque me hacía daño, pero tenía que aprobar ese examen como fuera y la única manera era aquella, porque yo sé follar, pero estudiar sé muy poco.
Cuando casi se corre me obligó a ponerme de nuevo de rodillas y me regó con el semen en la cara. Que asco, Don Facundo corriéndose encima de mí, era un guarro de verdad, y yo solo quería llegar a casa con mi aprobado y lavarme. Cuando hubo terminado me dijo que estaba aprobada, me colmó de alegría, así que a partir de entonces no tuve que estudiar, en una hora Don Facundo me enseñaba las lecciones muy pero que muy bien, y yo soy una niña muy aplicada.




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