EL MODISTO
Etiquetas: fluidos, modisto, pija, señora
Pablo llevaba cinco años con su negocio. Se había convertido en un reconocido modisto en la ciudad y tenía clientes verdaderamente buenos, con alto poder adquisitivo. Una de sus mejores clientas era la Señora de Velázquez, siempre le hacía encargos originales y era una mujer encantadora, aunque muy pija, claro que siendo quien era su marido, el dueño de uno de los astilleros españoles más importantes no podía ser menos. Habitualmente visitaba el taller en compañía de una asistenta personal que le asesoraba sobre su imagen. Ella salía en revistas de sociedad y cuidaba mucho su estilismo. Pero cierto día la Señora de Velázquez no fue con la asistenta, al parecer estaba enferma y ella necesitaba hacerse la última prueba del traje sin falta aquel día. Así que su hijo Sergio que había regresado de Nueva York se ofreció para acompañarla.
Nada más entrar en el taller, Sergio mostró su pluma con una naturalidad desbordante, algo inverosímil en su ambiente, pero su actitud era totalmente extravagante. Vestía blusa rosa, pantalón azul marino y un foulard ancho alrededor del cuello de color amarillo. El cabello estaba peinado hacia un lado con mucha gomina. Pablo podía oler de lejos el aroma a perfume caro que llevaba y en ese mismo instante se sintió atraído por ese niño rico que llegaba de la Gran Manzana con toda su arrogancia. Desde ese instante soñaba con penetrarlo y tenerlo entre sus piernas.
La Señora de Velázquez se hizo su última prueba del traje que le estaba confeccionando Pablo. Así que quedaron en que al día siguiente irían a recogerlo al taller de modas. Pero en lugar de ir la asistente de la señora, aquel día volvió a aparecer Sergio, esta vez la blusa era turquesa y el foulard rosa.
- Hola!! Mi querido Pablo, vengo por el traje de mamá.
- Oh, bien, esperaba que fuera alguien del servicio quien viniera a recogerlo…
- He preferido ser yo quien viniera, ayer nada más verte me quedé con ganas de follar contigo. Y obviamente delante de mamá no podía hacerlo.
Pablo se quedó de piedra. Había oído bien? Aquel tío amanerado hasta la saciedad, inmensamente rico, quería follar con él?? No podía creerlo!! En cuestión de dos segundos Sergio estaba semidesnudo y de rodillas pidiéndole a Pablo que le mostrara su polla de una vez. Él no puso objeciones, estaba ansioso por tirarse a aquel niñato estirado. Así que se regocijó metiendole el miembro descomunal que poseía en la boca pija que tenía delante. Lo sujetaba por el pelo engominado y le empotraba a su antojo, observando la cara desencajada de Sergio.
Después de haberle dado bien por la boca le dijo que se pusiera en la mesa de trabajo, que quería metérsela. Primero pellizcó sus huevos hasta hacerle casi gritar.
- Qué pasa, niñito? No está aquí mamá para salvarte de mi polla?? Porque de esta no escaparás,ja,ja,ja…
Sergio estaba excitadísimo, se ve que le ponía estar sometido por Pablo. Quien primero le fue metiendo los dedos para estimular el agujero de su culo para más tarde taladrarle con todo el capullo grueso y la verga imponente que casi le salía por la boca. Le empujaba fuertemente, Sergio se sujetaba en la mesa, junto a las tijeras, los hilos y las agujas de coser. La mesa se movía por la habitación golpeando todo lo que se le ponía por delante. Pablo se encontraba a sus anchas, follando a su presa. Sergio jadeaba y gemía como un loco, parecía que iba a reventar y eso calentaba aún más a Pablo, que aceleraba el ritmo sin contemplaciones. Después se bajó y lo sodomizó por detrás, estando Sergio apoyado en la mesa. Mientras tanto este se masturbaba, tenía la polla en un estado de erección máximo y estaba a punto de correrse, trataba de controlar porque no quería que aquel momento terminase nunca. Pero de repente, para fastidio de Sergio Pablo paró, fue a buscar un consolador anal y se lo metió, obligándole a poner el culo cerca de la pared, de este modo no podría sacarlo y al moverse sentiría el consolador más adentro. Se agachó y comenzó a chupársela. Sergio estaba enculado a la vez que le comían la polla. Daba gritos de placer como un poseso. Pablo se meneaba la suya mientras se tragaba la de Sergio. Este no pudo más y se corrió en su boca. La leche caliente resbalaba por sus labios y goteaba sobre su miembro. Luego se levantó y fue Sergio quien tuvo que recibir el semen de Pablo, pero este no le dejó nada fuera, lo obligó a tragarse todo sin sacarle el consolador. Extasiados cayeron al suelo, entre telas y ropas que habían caído de los percheros, no se dieron cuenta que en las embestidas y por el movimiento de la mesa de trabajo habían removido todo y estaba desordenado. El traje de la Señora Velazquez estaba en el suelo, bajo la mesa y lamentablemente se había manchado de la leche de su hijo.
- Madre mía!! Me he corrido sobre el traje de mamá!!- dijo en todo remilgado- y ahora que puedo hacer? Lo necesita para mañana por la noche!!
- Es que tu mamá no sabe que tiene un hijo muy guarro,ja,ja,ja… Si vuelves mañana tendré preparado otro idéntico, afortunadamente tengo tela suficiente.
- Oh, gracias Pablo, mañana estaré aquí sin duda, a primera hora.
- Sí, y preparate para volver a tragar, no queremos que se manche de nuevo el traje, verdad??
- No, no…. no me dejaré nada, estaré encantado de beber tus fluidos.
- Así me gusta, que los niños de mamá sean buenos,je,je…
A partir de entonces Sergio se encargó de ir a recoger los encargos de la Señora Velazquez siempre, su madre no lo entendía pues eso era tarea del personal de servicio, pero él siempre insistía en que nadie mejor que él para llevarle sano y salvo sus vestidos.













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