EL BOSQUE
Etiquetas: bicicleta, bosque, mear, padre
Harta de estar en casa me propuse dar una vuelta por el bosque. Lo bueno de vivir a las afueras es tener cerca un trozo de naturaleza para poder desconectar y respirar aire puro. Me puse las mallas negras estrechas, mi camiseta de deporte y los zapatos deportivos. Tengo la cintura estrecha y pechos bien formados, mi culo respingón resulta llamativo y la ropa de deporte me queda genial. Aunque he entrado en la madurez sigo manteniendo ese atractivo natural que siempre me ha dado satisfacciones con el sexo contrario.
Iba haciendo una carrera con mi botella de agua, casi me la termino porque tenía mucha sed. De repente me dieron ganas de hacer pis. Miré a mi alrededor por si alguien me podía ver y cuando estuve segura me retiré entre dos árboles. Me bajé los pantalones y las bragas, sentí un enorme alivio, no podía aguantar más, necesitaba mear allí mismo.
Saqué del bolsillo un pañuelo de papel, me sequé y al levantar la cabeza lo vi. Un joven montado en una bicicleta parado frente a mí, mirándome y sonriendo.
- Joder, tío, que haces ahí parado?
- Pues que al verte ahí agachada meando me he puesto totalmente cachondo.
No podía creerlo, el chico era joven, unos veinte años, llevaba puesta ropa de ciclista y en vista del bulto que se observaba entre las piernas debía tener un buen paquete.
En principio pensé cabrearme, pero la realidad es que me había excitado la situación. Me quedé inmóvil sin saber que hacer, iba a retroceder cuando él se bajó de la bicicleta y la soltó en el suelo. Se quitó la ropa deportiva y quedó completamente desnudo. Aún no me había subido las mallas y él comenzó a tocarme con dos dedos el clítoris. Después de acariciarlo, se los llevó a la boca, los chupó y comenzó a olerlos.
- Mmm….como huele a coño…
Estaba alucinada y terriblemente caliente. Me bajé del todo las mallas y le toqué el paquete, era espectacular, no parecía estar tan empalmado y el tamaño resultaba descomunal. No dudé en agacharme y bajarle a él la ropa. Era increíblemente grande y gruesa, casi no me cabía en la boca. Comencé a lamerla, notaba como crecía entre mis labios, el chico golpeaba mi cara con ella, mis cachetes, me la ponía en ellos y me inflaba los mofletes.
Hubo un momento en que alucinaba con la situación, apenas intercambiamos palabras, pero el chico estaba tan bueno que no pude resistirme.
- Nunca imaginé que podría encontrarme una putita por el bosque para que pudiera tragarse toda la leche que voy a soltar- dijo con tono desvergonzado.
Yo seguí con lo mío, comerme aquella verga impresionante que se había cruzado en mi camino. Recordé a una amiga que siempre me dice: “si te quedas en casa, nunca te pasará nada”. Que razón tenía!! Nada como un buen polvo en medio de la naturaleza.
Me puse de pie con las manos apoyadas contra un árbol, aquel joven no parecía inexperto, manejaba su miembro con maestría, como el que maneja un palo de golf. Me levantó la camiseta, estrujaba mis tetas, mientras me penetraba el coño. Se notaban las hormonas de adolescente, lo sentía tan caliente que pensaba que nadie podía librarme de él en ese momento, aunque tampoco quería. El muy petardo me metió el dedito en el culo, eso me estaba poniendo más caliente si cabe. Lo hacía con cuidado primero, pero después fue metiendo más dedos, hasta que metió su capullo, y tras moverse lentamente de un empujón me la clavó entera. Ahí estaba yo, contra un árbol, con un jovencito incontrolable follándome locamente. Sus manos me manoseaban entera, golpeaba mis nalgas para invitarme a moverme. Por momentos sacaba su polla de mi culo y la volvía a meter en mi coño. Era un momento increíble. Luego me dio la vuelta y me quitó el jersey y el sujetador. Estaba totalmente desnuda, me empujó hacia el suelo y me acosté entre las hierbas. Su pene iba a estallar, me pidió que me quedase quieta, que iba a correrse en mi boca. Su semen cayó en mi boca, lo estuve lamiendo hasta tragármelo todo, mientras tanto me estaba masturbando yo misma, porque no aguantaba más, hasta que también me corrí. De pronto escuché unos jadeos que provenían de unos matorrales. Pude ver alguien agachado y casi oculto, me levanté preguntando, mientras dejaba al chico allí con la polla en la mano. Detrás de aquel arbusto había un hombre de mediana edad haciéndose una paja.
- Qué? Te ha gustado la polla de mi hijo??
Lo que me faltaba por escuchar, aquel hombre era el padre del chico!! El joven se acercó y me pidió que fuera buena y le regalase una mamadita al hombre, que estaba viudo y necesitaba una buena boca. Me dio pena el pobre y le hice caso al hijo. Dejé que me follase por la boca y que se corriera también, me tragué aquel semen familiar de padre e hijo.
Quedamos que cuando ellos quisieran follar me llamarían, les había gustado mucho mi cuerpo y como follaba. El joven me contó que su padre era tímido y que le costaba relacionarse con mujeres. Pobre señor, eso es porque las mujeres no sabían que disponía de una polla enorme como la de su hijo. Les dije que podían contar conmigo cuando quisieran, normalmente no hago esto, pero saber que padre e hijo están tan solos y faltos de cariño femenino, cuando yo podía hacer tan buena causa no me podía negar.
Luego volví a vestirme con mi ropa deportiva. El papá también llevaba una bicicleta, le gustaba ver a las mujeres meando en el bosque, por eso se quedaron embelesados los dos, mirando como yo hacía pis. Nuestros siguientes encuentros siempre comenzaban así, mirándome mear, bien en el suelo, o en el bater de su casa. Les encantaba metérmela en la boca mientras lo hacía. Luego uno de los dos me limpiaba con sus dedos o con un papel. Se ponían tan calientes que a veces no los podía controlar, claro dos machos no pueden reprimirse ante el olor de una hembra. Y estos machos eran muy, pero que muy salvajes….













Excelente señora protagonista.
Yo tambien hago lo de este señor, salgo a trotar a los parques boscosos, con el animo de ver chicas menado, pero lo que busco es que me vean haciendome la paja, esa mera sensacion me excita suficientemente y es una obsesion inaguantable. A veces tengo exito otras no pero es muy rico. Cuando vayas por el bosque acuerdate de mi.
Tio Bob
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