BODYTONO
Etiquetas: cueva, cunilingus, malla, reprimidas
Solía acudir a clase de bodytono en el gimnasio que está frente a casa. Toda mi vida estuve acostumbrada a practicar deporte y solía alternar bodytono con máquinas y pesas para mantenerme en forma. Esta clase me gustaba especialmente, la monitora, Mayka, era bastante buena y muy activa. Todo el grupo estábamos encantados con ella. Además ella poseía un cuerpazo de infarto y nos parecía un referente para las demás chicas que queríamos tener esa firmeza y esa fibrosidad.
Habitualmente la clase era dura, pero aquel día lo fue más, tanto que al realizar un movimiento me lastimé una pierna.
- Ahhh, me he doblado el tobillo!!- grité.
- Vaya…. Angela, no te muevas, procura ir cojeando hasta el sillón, ahora te lo miraré mejor. – dijo Mayka.
Me senté en el asiento que me había indicado, me ayudó a apoyar la pierna en una banqueta e inspeccionó mi tobillo. Mayka también daba masajes como fisioterapeuta, así que me prometió darme uno en cuanto terminara la clase, aseguró que no era nada grave y que con su masaje se me aliviaría.
Al acabar nos fuimos juntos a la sala de masajes y me senté en una silla. Mayka sonreía y en ese momento la vi más guapa que nunca. Mientras masajeaba mi pie me vi a mí misma mirándole el canalillo de sus pechos, que se bamboleaban al ritmo de sus manos. Tragué saliva porque nunca me había sentido así y estaba tan embelesada que no me di cuenta que ella había reparado en mí.
-Pero bueno!! que estás mirando con tanto interés??
- Disculpa- dije desviando la mirada- no ha sido mi intención.
- Tranquila, entiendo que mis pechos te llamen la atención, estoy acostumbrada- contestó ante mi sorpresa.
En lugar de taparse Mayka me miró fijamente y se bajó la camiseta mostrando sus tetas voluptuosas. Comenzó a acariciarse y yo no sabía que hacer. Tomó mi mano y la acercó hasta ellas. Yo estaba estupefacta, jamás había tocado un pecho femenino en esos términos, pero no retiré mi mano. En principio me sentía extraña ante aquella piel de tacto suave, parecía que tocaba un globo de agua, pero poco a poco comencé a sentirme cómoda y me gustaba acariciarlos. Estaban blandos, pero a la vez firmes, los pezones se tornaron duros y al tocarlos se erizaba la piel de Mayka que no me quitaba la vista de encima. De repente ella se acercó más a mí, y con las tetas al aire las puso a la altura de mi boca. No estaba muy segura de lo que iba a hacer, pero tener aquellas bonitas peras frente a mí, tan cerca, me incitaba a lamerlas. Comencé mamandolas un poco, tomando entre mis labios aquellos pezones y succionando como si fuera el chupete de un bebé. Mientras con la otra mano acariciaba el otro pecho. Me vi con la cara enterrada entre las tetas de Mayka y lo más curioso, me gustaba y me estaba excitando. Ella no se cortó un pelo y comenzó a tocarme por encima de la malla de gimnasia en mi sexo. Me sentía mojada, notaba la humedad a través del tejido. Mayka metió su mano por dentro y lo tocó. Luego se chupó el dedo y volvió a meterlo, incluso me penetró con un dedo y luego otro. Yo no dejaba de chuparle las tetas, mientras abría mis piernas aceptando sus caricias. Era la primera vez que tenía contacto sexual con otra mujer y me parecía bastante agradable. Luego ella se quitó el pantalón de su chandal y el tanga que llevaba, se sentó sobre mí y se sacó la camiseta, dejando al descubierto todo su cuerpo. Era una diosa, no tenía defectos, era perfecta, justo lo que toda mujer sueña tener, el cuerpo diez y sentí que era mío y lo podía tocar cuanto quisiera, ya no lo quería tener yo, quería tenerla a ella.
Toqué su coño que estaba mojado también. Le metí los deditos y ella se relamía de gusto, como una gata se retorcía con mi dedo dentro. Seguía admirando sus tetas danzando frente a mí. Luego Mayka se agachó y me hizo un cunilingus bestial. Su lengua acariciando mi clítoris, que maravilla… Se morreaba con él como si fueran unos labios y eso me encantaba, cuanta delicadeza en su boca. Chupaba y lamía, penetraba con sus dedos mi coño y a veces mi culo, que estaba ansioso por recibir sus dedos. Me estaba excitando tanto que no podía resistir mucho. Mi cuerpo se retorcía de placer, Mayka no dejaba de comerse mi coño con total dedicación, no paraba y no quería que parase. No pude contenerme más, me corrí y mi cuerpo perdió el control, palpitaba contra la boca de Mayka y esta no se separaba. Soportaba mis movimientos sin dejar de lamer y sin sacar sus dedos de dentro de mí, fue genial, el mejor orgasmo de mi vida, múltiple, imparable. Ella continuó lamiendo un buen rato hasta que dejé de convulsionar. Luego se puso de pie y yo me recosté en el suelo. Ella se agachó en cuclillas sobre mí poniendo su entrepierna justo en mi cara. Se sentó en mi boca y comenzó a moverse sin parar, mi lengua recorría su coño su bulba suave. Estaba muy depilada y era muy agradable lamerla. Su olor era excitante, sus fluidos riquísimos y yo me tragaba todo lo que iba saliendo de aquella cueva maravillosa. Tocaba su culo y sus pechos con mis manos y a ella le encantaba. Se corrió sobre mí, saltando practicamente en mi cara. Veía sus pechos desafiando la ley de la gravedad, Mayka era una belleza sexual.
Cuando terminamos aquel acto le dije que nunca había estado con otra mujer. Ella me dijo que lo había notado porque al principio me sentía cortada, pero que a ella le encantaba hacer descubrimientos, ver como mujeres heteros de repente le estaban comiendo el coño y disfrutaban. Decía que le parecía un reto conseguirlo y que a menudo jugaba a elegir a alguna “víctima” para su lista de conquistas sexuales. A mí me pareció muy divertido y a partir de entonces me uní a ella para irnos a la caza de zorritas reprimidas y ansiosas por comer coños.




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